Descripción

Hoy en día, nadie pone en tela de juicio la relación directa que existe entre el desarrollo social y el desarrollo tecnológico de una sociedad. No es una exageración el afirmar que el siglo XX debió su incremento exponencial en desarrollo humano a su contraparte en el campo tecnológico. Ejemplos de esto son los espectaculares avances en materia de infraestructura civil, aeronáutica, transporte, medicina, vivienda, vestido y en virtualmente todos los ámbitos del quehacer humano. Todo lo anterior, apoyados en una cada vez mayor disponibilidad de recursos computacionales.

Tristemente, dicho desarrollo no alcanzó por igual a los distintos grupos que conforman nuestra sociedad. El mismo siglo nos mostró, de manera cruda, que la tecnología per se, disociada de una visión centrada en el desarrollo humano sustentable, tiene un impacto muy limitado. El costo/beneficio resulta aún más cuestionable (por lo menos) si consideramos que el crecimiento estuvo basado en la explotación irracional de nuestros ecosistemas. En perspectiva, estos son dos de los principales lastres con que la humanidad arriba al siglo XXI.

El Tecnológico de Monterrey, consciente de este parteaguas histórico, propone un programa de estudios integral, que combina la adquisición de habilidades ingenieriles competitivas a nivel internacional, con una visión cimentada en la ética transversal. Fiel a su tradición, la calidad académica ocupa un lugar preponderante en todos los programas académicos, proporcionando así todas las herramientas para que nuestros egresados logren un impacto que trascienda su entorno inmediato, cobrando así conciencia de su ciudadanía universal.

Una pregunta frecuente de nuestros alumnos que recién se integran es: "¿Qué debo esperar del Tecnológico de Monterrey…cual es la diferencia…?".

La respuesta es contundente: en primer lugar, un cuerpo docente de reconocido prestigio, muchos de ellos egresados de las mejores universidades del mundo, y entrenados en el uso de técnicas didácticas de vanguardia y tecnología educativa; amplia disponibilidad de recursos tecnológicos de avanzada; modernos laboratorios para poner en práctica los conocimientos teóricos adquiridos; involucramiento en proyectos de investigación aplicada, desarrollados por reconocidos investigadores del país; un ambiente propicio para la innovación tecnológica; la adquisición de competencias emprendedoras, destinadas a la inmediata incubación de empresas de alta tecnología; más de 300 convenios de intercambio con las mejores universidades del mundo…todo esto, dentro de un marco que asegura una altísima calidad académica, y que a su vez promueve la discusión de dilemas éticos asociados a una práctica ingenieril con un decidido enfoque social.

En resumen, nuestros programas académicos ingenieriles ofrecen más, pero mucho más, que la mera obtención de un grado de clase mundial: ofrecen una formación integral para toda la vida, con una gran capacidad para transformar y trascender el entorno. Parafraseando al premio Nobel Albert Szent, nuestros egresados serán capaces de "ver lo que todo el mundo ha visto, y pensar lo que nadie ha pensado…".