Nuestra identidad a través de sus símbolos: El Ajedrez Cervantino

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Por Hortensia Cuéllar

 

Al entra a al Campus Ciudad de México por primera vez, cualquier persona se admira ante el inmenso espacio que se abre ante  sus ojos, donde se yerguen  imponentes,  los diversos  edificios e instalaciones  del campus, entre los que se encuentran cuatro edificios de aulas,  cinco de oficinas, dos cafeterías, una gran Biblioteca, los salones de Congresos, el Auditorio, y CEDETEC (Centro de Desarrollo Empresarial y Tecnológico), el estacionamiento, etc., todos ellos rodeados por hermosos jardines perfectamente cuidados y en los que –me consta- los jardineros ponen el corazón.

 

Pero esta descripción queda incompleta si no hago referencia a algunos de los diversos elementos decorativos que forman parte de la simbología del Campus y le otorgan esa identidad tan peculiar donde se respira  la  vida y la  alegría de la juventud; el trabajo excelente de sus profesores y directivos;  la  innovación, creatividad  y deseo de hacer las cosas muy bien de toda la comunidad TEC, para transformar positivamente a nuestro México. Cuando uno descubre esos símbolos,  se admira y surge la pregunta obligada: “¿Qué significan?”    “¡Este Campus está lleno de cultura!”. Describo brevemente  dos de ellos:

 

En los jardines:

 

Ajedrez Cervantino. Símbolo de nuestro Campus  cuyo diseño está inspirado en la Misión del  Sistema Tecnológico de Monterrey  y  representa la concretización de una  filosofía  institucional, donde se juega de frente, sin cartas escondidas, dados cargados, ni fichas  o  trucos que puedan engañar al contrincante. En el juego del ajedrez lo que cuenta es la concentración en el objetivo, con cálculo suficiente de cada una de las jugadas a fin de poner en práctica la mejor estrategia y vencer al oponente leal y honradamente.

 

Este mensaje que encierra  cualquier contienda de ajedrez, es  aplicable  -como metáfora-  a la tarea educativa donde  la tarea formativa exige actuar de frente, sin componendas, con integridad de ideales y de vida, dando lo mejor de sí mismo.  Es esto lo que ofrece el TEC  de Monterrey a quienes se acercan a él.  Cabe, sin embargo,  una diferencia  entre cualquier partida de ajedrez y  la tarea educativa.  

 

En el juego de ajedrez, hay un ganador.  En la tarea educativa,  lo que se busca es  “ganar-ganar”, porque la institución universitaria –en este caso el TEC, es una comunidad de personas (magistrum et scholarium), que cultivan multitud de saberes (universitas scienciarum), y tanto unos como otros se ven beneficiados de su  recíproca tarea y  relación. Por eso tenía razón Kierkegaard al afirmar que todo buen maestro es siempre un aprendiz. Y todo buen estudiante casi siempre es un líder que sabe trabajar con otros.

 

El monumental Ajedrez de nuestro Campus, no es más que un símbolo de ello. Se encuentra saliendo por la rampa de  Aulas  III hacia el jardín. Es uno de los más grandes del mundo, según narran las crónicas del Campus. Su autor es el escultor  Miguel Peraza  y fue inaugurado  en  febrero de    1993. El primer movimiento lo hizo Don Eugenio Garza Lagüera.  Su característica es que es móvil. ¡Uno puede jugar allí! si lo quisiera.

 

He descubierto que visitantes, estudiantes y profesores (sobre todo cuando vienen de otros Campi  o del extranjero), se toman allí  la foto del recuerdo  para presumirla después con sus conocidos o colegas. Es el caso de mi amiga Lydia Amir de la Universidad de Tel- Aviv y del  Prof. Claudio Sartea de la Universidad  Biomédica de Roma.

 

Las figuras principales del Ajedrez –con todo su simbolismo- han sido reproducidas  y colocadas estratégicamente, en diversos sitios del Campus.  Todo con motivo del 60 aniversario del  TEC de Monterrey  hace 10 años, entre agosto y septiembre del 2003.  Fueron fundidas  casi siempre en una combinatoria de técnicas (al bronce, a la arena  y a la cera perdida). Menciono las más representativas.

 

En la Explanada  de  Biblioteca  hacia el lado de  los jardines,  se yergue orgullosa la estatua del Rey.    Tiene  casi sus 7 metros de altura y  es la escultura más alta del conjunto. Representa  “al hombre en sus realizaciones  trascendentales,  al servicio de México y  su desarrollo”.

 

Con el trofeo del Rey, se reconoce a personalidades  de la vida nacional que con su trabajo han contribuido generosa y contundentemente al desarrollo del Campus Ciudad de México, según se lee en la placa  del mismo monumento. Fue colocada el 8 de septiembre del 2003, en el 60 aniversario del TEC.

 

En la Plaza del Esfuerzo,  entre el Estacionamiento y la Biblioteca, encontramos otra figura monumental:  el Caballo de Rey con casi 5 metros de altura. Simboliza “la calidad, la excelencia y la entrega de todos los miembros de nuestra comunidad”, y su  deseo de evocar la fuerza “de un caballo cósmico”, con todo lo que representa. Para esa figura mítica  no hay tregua y sí mucha entrega en su cotidiano quehacer. En la parte de atrás de la escultura se encuentra otro motivo lleno de simbolismo: descubrimos “un molino y un estilizado paisaje montañoso iluminado por el sol que entremezclan el gusto del grafiti  con la profundidad del alto relieve”.

 

Los trofeos Caballo de Rey y Caballo de Dama, se entregan anualmente al más destacado empleado administrativo y al más destacado empleado de servicios del Campus Ciudad de México. Fue colocado hace 10 años (agosto del 2013), en el 60 aniversario del TEC.

 

En la Plaza del Académico frente a Aulas  IV,  se localiza  la escultura del Alfil del Rey. Representa a “un hombre emergiendo  de un obelisco truncado  y en la parte posterior se observa  una silueta en alto relieve que representa a Sancho Panza,  recordándonos que debemos tener los pies en la tierra”, sin dejar los altos ideales, como Don Quijote.

 

En Aulas IV, encontramos, además, “El muro de la excelencia académica”, con nombres de profesores destacados del TEC.

 

El Alfil del Rey, simboliza “el esfuerzo diario de cada uno de los profesores y profesionistas de apoyo por trasmitir su conocimiento y el deseo mismo de conocer”. De acuerdo a la placa conmemorativa, el trofeo Alfil del Rey se otorga anualmente al académico más destacado del Campus Ciudad de México.

 

En el edificio de los Salones de Congresos también conocido como  Centro Estudiantil (por otra entrada),  debía encontrarse la escultura de la  Dama, de acuerdo a las crónicas del Campus.  No la localicé  ¿qué pasó con ella? Recorrí casi todo el Campus y no pude encontrarla. ¿Fue trasladada a algún otro lado? ¿Está en reparación? Esta figura clave del ajedrez cervantino no se puede perder. ¿En donde está? Es este un buen momento de retornarla a su casa.